
Como conté en mi primer mensaje, este blog esta dedicado a megalitos en su más amplia acepción. No podía pues faltar algún mensaje y alguna foto recordando una de las cosas más importantes de nuestro viaje a Grecia en el verano del 2.002, las ruinas micénicas.
Quizás lo más conocido de Micenas sea la Puerta de los Leones, pero yo he preferido poner aquí la foto de otra puerta del recinto, menos conocida, en la que estoy junto a Lourdes mi mujer y dos amigas del viaje.
Fundada en el tercer milenio adC, Micenas fue uno de los mayores centros de la civilización griega, es la tierra de los aqueos. Está situada a 90 km al suroeste de Atenas, en el noreste de la península del Peloponeso. El día que la visitamos estuvimos también viendo el famoso canal de Corinto. Y ahora unas notas de Wikipedia, pera completar el mensaje:
La acrópolis o ‘ciudad alta’ de Micenas se cree que se fortificó ya hacia 1500 adC, como evidencian las tumbas de corredor fechadas en ese periodo. Alrededor de 1350 adC, las fortificaciones de la acrópolis y de otras colinas próximas se reconstruyeron en un estilo conocido como ciclópeo, debido a que los bloques de piedra usados eran tan enormes que en épocas posteriores se pensó que eran fruto del trabajo de los gigantes de un solo ojo llamados Cíclope(s).
Tras los muros, de los cuales aún se pueden ver partes, se construyeron palacios monumentales. En periodos posteriores, los micénicos dejaron a un lado las tumbas de corredor y empezaron a enterrar a sus reyes en enormes tumbas circulares llamadas tholoi, a menudo en las laderas de las colinas. La más grande la descubrió el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, en las excavaciones realizadas en 1876. Saqueada mucho tiempo atrás, no se dio cuenta de que era una tumba y la llamó el Tesoro de Atreo.